viernes, 31 de octubre de 2014

Hoy vuelvo a decir adiós.

Hace apenas unas horas, me encontraba sentada frente a mi ordenador, dedicándote unas palabras que sabía que jamás leerías pero deseando que aladas, volaran hacia ti para instalarse en tu corazón.
Y en mi vida, se repite la misma y maldita historia en la que la oscuridad en forma de incurable enfermedad viene a mi vida dispuesta a arrebatarme algo, a arrancármelo de mi para siempre.
Pero he podido estar contigo en tus últimos momentos, verte, cogerte de la mano, acariciarte y besarte en la frente por la que sabía que sería la última vez. Finalmente con todo mi pesar, me he ido, pero adivinando el ineludible destino que se cernía sobre el hogar, con mi interior tambaleándose, he vuelto mis pasos atrás para despedirme otra vez de ti, y cuando me he ido definitivamente, he sabido que tu corazón ha dado su último y cansado suspiro matando de angustia el mío.
Mis ojos ya no lloran, porque a mi corazón desgastado y torturado por la misma historia no le quedan lágrimas que derramar, en cambio mi alma desgarrada, grita angustiada tu nombre en el silencio de esta lúgubre noche, por saber que nunca jamás te verá.
Y otra vez la ira vuelve a mí torturándome y preguntándome en mi interior: ¿por qué, por qué? ¿Por qué otra vez? Y volver a fingir estar bien cuando por dentro muero de dolor, intentar sonreír cuando tu alma no deja de llorar, cuando tu corazón roto, aúlla de dolor, ver oscuridad estando rodeada de luz, intentar moverte cuando encogido entre tinieblas está tu corazón, escapar de este lugar sin más, desaparecer, o tal vez esta noche soñar para mañana despertar y creer que nada de esto es real, pero también sé que eso jamás ocurrirá. Y mi corazón lastimado, vuelve a gimotear ante la cruda verdad, ante la inapelable realidad.
Hoy te has ido, dejando mi corazón sumergido y empañado naufragando entre lágrimas de dolor, y una vez más todo ha quedado muerto, sin vida, pero tu imagen siempre tendrá un espacio en este roto corazón que jamás te olvida.
Te quiero, como dos palabras que forman la sonrisa de tus labios, como dos palabras que no deberían dejar de pronunciarse.

Tienes que vivir todos los días como si fueran los últimos... 
¿Que pasaría si el mañana nunca llega? ¡No lo dejes escapar!... 
Podría ser el único...Todos tus sencillos días podrían ser los últimos... 

Desde mi corazón al tuyo.
Por siempre en mi recuerdo.

2 comentarios:

  1. Qué triste y dolorosa es la pérdida de un ser amado. Si esta carta, como supongo, ha nacido de un dolor real, lo siento por ti y deseo que tu corazón pueda recuperarse lo antes posible. Un abrazo, Cristina.

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    1. Buenas noches Jim: has supuesto bien, pues esta especie de carta donde se refleja la tristeza que destilan mis sentimientos, por desgracia es real, fue escrita y aquí publicada el día en que ocurrió tal pérdida. El corazón, aunque ya herido y torturado ante tantas otras pérdidas, irá cicatrizando poco a poco. Miles de gracias por tu comentario y tus palabras que me infunden ánimo.
      Un abrazo con cariño, Jim.

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